Con el ala rota llegó un día a reponerse una gaviota llamada Teruca al Hospital de San Agustín.
Llegaba muy maltrecha, tenía varias vértebras aplastadas y una rota.
Por su larga duración de reponerse la enviaron al Hospital Fundación de Avilés y allí fue recibida por el Doctor Granda: Un hombre bueno de verdad, que iba a emprender las vacaciones.
Así que Teruca quedó pendiente de su enfermedad del doctor Vallina que era un doctor que solamente con la sonrisa y su sabiduría curaba ya muchas dolencias.
Y así, acogió a Teruca: una muyeruca asturiana como le gusta que le digan a ella.
En el Hospital, recibió toda clase de cariños, cuidados y sonrisas.
Todos sin excepción fueron amables y profesionales con ella.
Se sintió tan cómoda que aunque tenía muchos dolores estos pasaban o se aliviaban simplemente con la sonrisa del doctor que siempre la animaba diciendo: “No te preocupes que esto, lo arreglamos”
También tiene Teruca mucho que agradecerles a las auxiliares y enfermeras que la cuidaron durante su estancia, a los/as ATS y a los celadores, en especial a un joven llamado Eusebio que siempre le preguntaba: ¿Cómo estás, Tere?
Así que Teruca, salió del Hospital muy aliviada y en su sonrisa prendida en el alma sólo puede deciros: Gracias a todos.
Teruca
PD. Otro día escribiré mis salidas al parque del Hospital