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Tres fotos de la Infancia (escrito por rosa)

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Tres fotos de la Infancia.

En la primera se ve a mi madre, toda una belleza de la época, acompañada con Miguel, un ser especial que se marchó hace mucho tiempo del barrio y al que no volví a ver jamás. En el segundo plano se ve a mi padre que también era y es muy guapo,  junto a tres de mis amigas, la del medio, la de la falda de cuadros escoceses soy yo. Y en el tercer plano estoy sentada en el balcón cuando aún era un bebé.

Pero este blog no va a hablar de mí si no de mis padres.

Mis padres son unos pioneros del Barrio de la Luz. Llegaron cuando aquí cuando se estaban construyendo las casas para los obreros,  gente de todas partes de España que venían a trabajar en la fábrica.

Con lo poco que tenían se las ingeniaban para ser felices.

Pasaron una guerra, una postguerra, una dictadura y una democracia.

Son todo un ejemplo de coraje y fuerza, de como dos hermosas personas pueden sobrevivir al horror de una guerra, a la pérdida de los hermanos y los seres queridos y aquí están luchando cada día por la vida, cuando yo por ejemplo, soy tan floja que no aguantaría ni la mitad de lo que ellos aguantaron.

Verlos me da fuerza.

Son unos luchadores natos.

Así empieza una carta que me redactó mi madre sobre su vida. A lo largo de este blog intentaré recoger pequeños fragmentos de sus vivencias y no sólo de ellos, si no también de otros seres queridos y familiares que vivieron la misma época que ellos. Aquí va su carta.

La carta de mi madre:

“Me llamo Teresa Díaz, tuve muchos hermanos, pero a Manolín, me lo mataron. Él.  era sin duda, el que más quería y me lo mató la aviación durante la guerra. Recuerdo, que fue porque era republicano y porque llevaba cigarrillos y comida a los de las trincheras y lo recuerdo tan vividamente porque la última vez que lo vi, un soldado cargaba con su cuerpo maltrecho y mutilado por la metralla. Aquel día, se murió mi hermanín.

Sólo deseábamos huir de aquella horrible guerra, pero el barco en el que pensábamos huir con destino a Rusia fue saboteado por los nacionales así que tuvimos que permanecer aquí en Asturias, con miedo a que viniesen a buscarnos en cualquier momento.

Yo nací una noche de invierno en un marco de miserias y calamidades humanas. Mi padre, Fermín, había amasado una gran fortuna traída de Cuba antes de la guerra, cosa, que le permitió comprar una casa, regalarle a su esposa los más bellos vestidos de terciopelo y adquirir junto a un socio la explotación de unas minas de cobre. Pero aquellos días de dicha, durarían poco. Los mineros iniciaron una huelga y era mi padre quien se encargaba de llevarles la comida y proporcionarles todo lo necesario para que no claudicasen en favor del otro socio. Yo no sé muy bien como fue todo aquello pero cuentan que mi padre, por apoyar a los obreros perdió las minas y con ello, todas las posesiones que tenía, fueron detrás.

Mi padre Fermín, acabó siendo el barrendero del pueblo que recorría las calles acompañando a su vieja y fiel mula que le seguía a todas partes. Los lugareños, comenzaron a llamarle cariñosamente “Mulina” pues estaban acostumbrados a oírle decir constantemente :

– ¡Só Mulina!. ¡Arre Mulina!.

Con el tiempo mi padre, Fermín Díaz, llegó a ser un personaje tan conocido y querido, como enraizado a la historia del pueblo. Con su boina calada y su expresión bonachona, al verlo desde el más pobre al más rico y desde el más viejo al más chico, le repetían la misma cantinela:

–  ¿A dónde vas Mulina tan de mañana?

– A ganame cuatro perres pa la mi muyer y los mios fios. Teresina tien fame y llora munchu.

O lo que es lo mismo. A ganar algo de dinero para mi mujer y mis hijos. Teresina tiene hambre y llora mucho.

Mi padre, les devolvía su eterna sonrisa quitándose la boina y la posaba en el corazón a modo de saludo.

Ya de bien pequeña, andaba en bicicleta y recorría a nado grandes distancias. Me sentía fea porque no tenía más que aquellos zapatitos rotos y aquel vestido más pequeño y más corto de lo que correspondía a mi complexión y estatura. De pequeña, tenía una muñeca de trapo a la que por hambre se habían comido los ratones…

Mi padre, tenía un dicho que se hizo muy popular:

_”yo soy Fermín home de munchu saber, muy conociu por tós a la hora de comer. Nun necesito de ná de lo que hay en la botica, curu con hierbes del prau y con el caldu de pita.”

Que más o menos venía a decir para comprender un poco el bable, la lengua típica de Asturias, que todos le conocían todos a la hora de comer porque era muy pobre y que no necesitaba de nada de lo que había en la farmacia pues él se curaba a sí mismo y a la gente que quería con las hierbas del campo y con un buen caldo reconstituyente.

Mi juventud no fue mala, pues me pasaron cosas hermosas y tristes. En mi pueblo, no tenía amigas de la misma edad, todas eran mayores que yo, eran buenas, guapas y bailaban bien, pero ninguna quería codearse con la hija de Fermín, el barrendero. Pasé parte de mi juventud sirviendo en las casas de los ricos pero era muy alegre y danzarina. Pasábamos tanta hambre que desayunábamos la cáscara del cacao, también llamada cascarilla y si había pan, era muy duro y hasta tenía hasta pelo. Para el desayuno, mi padre nos hacía sopa de pan y tocino y también comíamos “EL FELIPE” que consistía en una masa hecha con aceite, ajos, pimentón, habas y harinas de maíz para que nos llenase el estómago pues pásabamos hambre. Teníamos pocos alimentos y mi padre decía que había que masticarlos mucho para que nos saciásemos. Figúrate hasta que punto había necesidad que un día robé para comer en casa de unos vecinos lo que le daban a un gato.

Cierto día, uno de tantos de carnaval, cobré unos atrasos y compré longaniza, arroz, cien gramos de café y uno de azúcar. Cuando llegué mi padre saltaba de contento, cenamos de maravilla y fue un día inolvidable.

Mi padre, acompañaba a sus hijas a las casas a donde iban a servir para que los amos no las faltasen al respeto y para que supiesen que aunque pobres tenían a alguien que velase por ellas. Aún recuerdo mi primer día en casa de los marqueses.

-Hola buenos dias Fermín. – Dijo la marquesa con aire condescendiente.- Esta es su hija por lo que veo parece una niña aunque está muy delgada espero que no esté enferma. Necesito gente fuerte que pueda trabajar.

-Ye la mi fia Teresina.- Dijo él.- Y traigola pa que i dein trabayu.

-Por supuesto.- Sonrió la marquesa.- Quiere que le de trabajo. Bien. Estamos al corriente y por ser usted quien es, sepa que la aceptamos como si fuese de la familia. ¿Quiere hacernos el honor de comer con nosotros junto a su hija en el comedor?

-¡No señora!.- Se disculpó él.- Perdóneme si la faltu pero yo soy un home sin letres y con poca cultura. Pa mi sería un gran honor que me dejasen comer con la mi fia en la cocina.

Aquel día que comí junto a mi padre fue uno de los días más hermosos de mi vida. Los señores en cambio, nunca me permitieron comer junto a ellos en el comedor, deduzco que sólo fue un ofrecimiento por quedar bien porque en realidad, no tenían intención de hacernos sentar en su misma mesa. Me daban las sobras de la comida y me relegaron a la habitación más oscura y peor ventilada de la casa”

……………………….

Son retazos de la vida de toda una generación.

La generación de mis padres.

Mi madre realizó un escrito para el Día de la Mujer trabajadora que transcribiré en breve. El escrito se llama Tardes con Teresa y de aquí el nombre del blog.

Tardes con Teresa y Victor pretende recoger sus vivencias las vivencias de una generación, para que sean leídas por las generaciones venideras y porque ellos tienen una historia que contar y no sólo eso quieren contarla al mundo.

El escrito: Tardes con Teresa fue leído en un acto público por mi madre.

Mi prima, María Jesús, quiso hacerle un homenaje a ella por su escrito.

Mi madre y su hermano Fermín que se llamaba igual que mi abuelo, se querían muchísimo, estaban muy unidos, de ahí que ella, también quiso hacerle un homenaje muy lindo.

Este es el mensaje dedicado a mi madre por mi prima María Jesús Díaz, un mensaje lleno de sensibilidad y cariño. Comienza así el escrito de María Jesús, Díaz, su sobrina:

“Esto es para una tarde con Teresa -pues sabeis que yo tambien la conozco y os aseguro que es una mujer preciosa .por dentro y más por fuera merece la pena conocerla a mi personalmente me da fuerza para tirar por la vida .esta tan llena de vivencias es todo dulzura. siempre tiene un consejo para darte , yo personalmente la necesito mucho. ¿Sábeis una cosa?: Esta señora y sus hermanos vivieron una gerra muy desastrosa y vivieron muy pobre,s pero muy pobres pero tanto ella como sus hermanos tienen tanta sabiduria tanto amor que dar y tan inteligentes, que merece la pena sentarse a su lado y escucharla ,yo le digo no te puedes morir porque yo tenecesito es que se lo prohibo. Me hace tanta falta yo que la quiero tanto, la admiro tanto, me da tanto gusto abrazarla y sentir su piel tan suave y estoy segura que nunca tuvo ni para echar una buena crema porque siempre fueron primero los suyos, que ella, esta señora es mi tia y la quiero tanto y la admiro tanto……..que merece este pequeño homenaje de su sobrina. Un beso:

María Jesús Díaz”.

http://redeblogsylibros.ning.com/profiles/blog/show?id=1197743%3ABlogPost%3A25490&xgs=1

Acerca de endriga

Este es el blog de unos amigos/as.

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