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El camping-Por Rosaa

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img_0005Esta soy yo en un viaje a Cuba muchos años más tarde del Camping

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Recuerdo aquel cine de barrio donde mi padre me llevó por primera vez a ver la película de Bambi. Era un cine donde echaban sesiones dobles y donde nos reuníamos una algarabía de niños. Allí vi además de Bambi, Genoveva de Brabante y Pipi Calzas Largas, me encantaban las aventuras de aquella niña pelirroja que vivía en compañía de su mono y un caballo, que vestía de modo tan estrambótico y cuyo padre era un pirata.

Los programas de televisión que vi en aquel momento y que marcaron mi infancia fueron un globo, dos globos, tres globos, los payasos Gaby, Fofó, Miliki y Fofito y el estupendo programa de la bola de cristal con sus electroduendes, loquillo sentado sobre su moto y Alaska disfrazada de la bruja avería, culpable del mal funcionamiento de todos los electrodomésticos.

Todavía me tocó ver algo la tele en blanco y negro, cuando llegó el color, yo miraba eclipsada la pantalla, me parecía algo mágico.

Entonces Alaska cantaba sobre la bola de cristal que te sentabas enfrente y era como el cine, que era una especie de ordenador personal y que era la bola de cristal.

Tardó algún tiempo en surgir el ordenador personal que hasta el momento no había invadido los hogares comunes pues sólo era para el disfrute de los militares y la gente muy adinerada.

En aquella época era impensable la existencia de Internet y el pensar que podías hablar con un teléfono sin cables en mitad de la calle parecía cosa de brujas.

Mi madre tenía una máquina de tricotar, de aquella época recuerdo dos jerséis que me hizo, los dos eran de cuello alto, uno era negro y tenía reflejos en plateado y el otro era beys y los tenía en dorado. Siempre en semana santa estrenaba algo.

Una vez mi madre trajo un gato a casa. Lo recuerdo como uno más de la familia. Se llamaba Luna. Al principio, mi padre no lo quería pues los gatos suelen causar muchos destrozos, fue por ello que mi madre envolvió a la gata luna y la llevó a un sitio en el campo para que no recordase el camino, pero de forma extraña, la gata consiguió regresar a casa plantándose en nuestra puerta.

Vivíamos en un 5º C, explico esto porque nuestra gata Luna, era un animal excepcional. A eso de las 8 de la mañana, ella se levantaba, comenzaba a ronronear frente a la puerta para que le abriésemos, luego salía y hacia todas sus necesidades en la calle, sin necesidad de que nosotros tuviésemos que ponerle grijo.

A veces, Luna volvía sola, subía las escaleras del edificio deteniéndose en todos los pisos c que encontraba, primero c, segundo c y así hasta alcanzar el quinto.

Había ocasiones en que Luna también iba a buscar a mis hermanas para traerlas de vuelta a casa en el taller de costura que tenían.

Cuando murió Franco yo era una niña y apenas me enteré mucho de lo que estaba pasando, sólo recuerdo que aquel día emitieron muchas películas y que la gente terminó saliendo a la calle a expresar su alegría por la muerte del dictador.

En cambio si recuerdo vivamente el golpe de estado, recuerdo el miedo de mis padres a padecer otra guerra, los carteles de Jesucristo y el Che Guevara de mi hermana, por los que mis padres temían que se tomase represalias y que estaban dispuestos a presentarse en Comisaría ellos mismos, con tal de protegernos.

Ya habían pasado por situaciones parecidas y tenían el miedo en el cuerpo pero afortunadamente no pasó nada y venció la libertad.

Desde mi infancia hasta más allá de mi adolescencia, mis padres nos llevaban al camping.

Todos los veranos se producía el mismo movimiento de cacharros, maletas y sombrillas, que bajábamos desde el 5 piso hasta una furgoneta.

En el camping había gente que tenían caravanas y nos miraban a los de las tiendas campañas como si fuésemos de una clase inferior. Hoy todo el mundo, o casi todo, tiene una caravana y ya no se ven esas distinciones.

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En el camping la gente era amable y cuando veías a alguien que no sabia montar su tienda enseguida se prestaba a ayudarte.

Mi madre lo tenía todo muy organizado, una pequeña cocina donde cocinar al aire libre, varias sillas plegables y una pequeña mesa, colchones hinchables parra dormir dentro de la tienda.

En las noches de verano, los vecinos de tienda campaña organizaban cenas, uno traía una tortilla de patata, el otro las costillas para hacer a la brasa, y el otro el vino o los refrescos.

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Había un gran compañerismo entre todos los campistas. Mi madre tenía por vecinas a Gelinos y Azucena y siempre estaban contando chistes y estaban muy alegres.

En una ocasión llegó un grupo de alemanes jóvenes, fue divertido entablar conversación con ellos aunque la comunicación era un potpurrí de francés e inglés medianamente inteligible.

El camping me servía para practicar idiomas los chapurreaba casi todos, el francés, el inglés, el italiano, aunque nada de nada del alemán al que siempre vi como un idioma muy difícil.

En una ocasión hubo una inundación en el camping y las tiendas se llenaron de agua. Los campistas se movilizaron para evacuar las tiendas de algunas personas, sobre todo extranjeros, cuyos documentos se habían echado a perder por la torrencial lluvia.

Cerca del camping había un embarcadero que no era muy utilizado. A mi me gustaba ir allí a mirar el mar y escribir poesías e historias de misterio.

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Las historias de misterio lo eran mas cuando llovía y no podías salir de la tienda, me dedicaba a leerlas y era algo mágico con el sonido de la lluvia tintineando afuera.

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Birgit Heinrich, Sabine, Marc, yo, creo que con 17 años aproximadamente y mi madre

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Marisa y Goyo en Santa María del Mar

Acerca de endriga

Este es el blog de unos amigos/as.

Un comentario »

  1. Me han gustado estas fotos de los campings, y la comida parecía muy suculenta… me recuerda a mis años de campings, pues he viajado siempre mucho y sigo haciéndolo por todo el mundo. Y hablando de viajes recomiendo en estas líneas, sería fantástico si pudiéseis visitar alguna vez una zona maravillosa donde he estado estos días: El nacimiento del río Mundo, Riopar, Albacete. Los paisajes son maravillosos y dan mucha paz al corazón y al alma.
    VÍCTOR VIRGÓS.bladerunner.blogdiario.com

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