Canal RSS

Para el Juan Salvador Gaviota que todos llevamos dentro

Publicado en

Siempre me he preguntado por que mi madre odia a las gaviotas y hoy me lo contó. Hace muchos años, se murió el marido de una hermana suya y ella tuvo que acudir al entierro y darle fortaleza a su hermana. Mientras estaba allí apoyándola recibió la noticia de uno de sus hermanos en la que le decía que su madre (mi abuela) estaba en su casa y que no le resultaba muy llevadero por lo que había decidido meterla en un asilo.

Mi madre que no podía dejar sola a su hermana en aquellos momentos, le dijo a su hermano si podía esperarse un poco y tenerla en su casa hasta que ella regresase. Pero su hermano no quiso esperar.

Cuando mi madre regresó a su casa se enteró de que mi abuela había ido a parar a un asilo.

Durante muchos días mi madre fue a ese asilo a verla, conocía el establecimiento pues hacia mucho tiempo habia ido a llevarle una corona de flores a un hombre que había muerto allí y que había perdido la cabeza en vida tras aquellos muros debido a todas las palizas que le habían pegado durante la guerra.

Con tristeza mi madre fue a ver a la suya y esta le imploró entre lágrimas que por favor se la llevase con ella, que el personal de aquel asilo la maltrataban y se estaban quedando con todo su dinero.

Mi madre descubrió que tenían a mi abuela recluída con la gente más peligrosa o problemática o más dócil, según se mire ya que casi todos los que estaban allí estaban idos de la cabeza.

Mi abuela le dijo a mi madre: Hija por favor, sácame de aquí y llévame a tu casa que yo me sentaré en una silla y haré el menor ruido posible, no te daré problemas, por favor, sácame de aquí.

Intentó dialogar con el personal de la citada institución pero estos se resistían a dejar marchar a mi abuela, aludiendo que la persona responsable estaba de viaje o reunida y que necesitaría el permiso escrito de la persona que la habia ingresado alli que estaba ilocalizable o en todo caso del hermano mayor.

El hermano mayor de mi madre Fermín, que tampoco soportaba ver a su madre en esas condiciones le hizo un papel escrito a mi madre para que lo llevase, en él venía su historia médica que justificaba que por enfermedad no podía hacerse cargo de su familiar pero que delegaba en mi madre, Teresa, dicha responsabilidad.

Mi madre volvió con el papel y así mismo volvieron a ponerle todo tipo de trabas.

Ella recuerda que toda la sala estaba llena de aquellos pobrecitos ancianos que habian perdido todo signo de cordura cuando se rebeló y les dijo que o dejaban libre a su madre para irse con ella o que inmediatamente haría una llamada a la policía.

Ante la palabra policía, el personal de la institución permitieron la salida de mi abuela con mi madre, devolviéndole cuatro medicinas contadas y una sábana sucia, no sin antes haber hecho una generosa extración de su cuenta que sin duda cubriría muchos gastos.

A mi madre eso no le importó lo único que le importó es que mi abuela estaba libre de aquella gente y con ella. Mi abuela murió en nuestra casa rodeada de cariño.

Pero mi madre, siempre recuerda aquel día cuando la rescató y el ruído que hicieron todos aquellos pobrecitos viejos, parecía el graznido de las gaviotas.

Hoy le quiero regalar la visión de una gaviota distinta, una gaviota hermosa, la de Richard Bach, el Juan Salvador Gaviota que todos llevamos dentro.

Besos, mamá.

Pd. Fueron dos de las lecturas de mi juventud, el principito y Juan Salvador Gaviota

Acerca de endriga

Este es el blog de unos amigos/as.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: