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Recuerdos

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Recuerdo aquella salita con sus paredes empapeladas. Al fondo tras vosotras y él, se ve la foto de boda de Vitorin y Rosi y una foto mía, al lado, vestida de asturiana. Me llevaron a un fotógrafo para hacerla y me pusieron al lado una muñeca y una cesta de mimbre llena de avellanas.

Parecía pintada al carboncillo, excepto el rostro. Esa foto la tengo en blanco y negro y también coloreada.

Ayer vi el programa ese de Telecinco, el de la médium que habla con los espíritus familiares de los famosos e incluso se dirige a gente del  público.

Me hubiera gustado estar allí para que tú me dijeses algo, cada vez que el espíritu de un familiar se dirigía a éste y le abrazaba, yo deseo  sentir tu abrazo.

Cuando veo que hay gente que sueña con sus familiares queridos que ya no están en este plano e incluso sueña con ellos, me siento triste porque siempre que yo te veo en sueños, eres como una fotografía estática a la que no puedo ver como si estuviese viva.

Te echo muchísimo de menos, cada día.

No hay ni un solo día en mi vida que no me despierte a la vida con un pensamiento hacia ti y me echo a llorar pensando que incluso en los días más desgraciados, cuando lloraba en mi cama en la oscuridad de la noche porque todo me iba mal y sentía de fondo vuestro televisor encendido y a vosotros viendo la programación, que a pesar de todo era inmensamente feliz porque os tenía a los dos, a ti y a mamá.

En ese momento, si pudiese retroceder en el tiempo y paralizar esa escena, me hubiera levantado de la cama, me hubiese secado las lágrimas e iría a abrazaros.

Y nada tendría importancia, todas las cosas que me angustiaban no sería nada, no existirían porque lo verdaderamente importante es que os tenía a vosotros.

A veces te evoco como en la segunda foto, lleno de Sol y lleno de luz.

Pienso que si existen los ángeles sería una injusticia que Dios, ese Dios único de los mahometanos, los cristianos y de cualquier persona de cualquier raza o religión, no te considerase uno de ellos.

Cuando ponen ese anuncio en el que unas personas llevan en sus manos unas esferas que parecen Soles, te me vienes otra vez a la mente, o cuando sale aquel anuncio de la lotería porque a ti te gustaba jugar a esos juegos de azahar.

Pienso en ti y me vienen fogonazos de luz en los que siempre estás tú y recuerdo tu voz, aquella sonrisa tuya y aquel jersey azul marino de tacto dulce que te ponías con aquellos vaqueros y el gorro con visera para proteger la cabeza.

Te veo al lado del mar, caminando al ras de las olas, bajo un cielo azul, pisando la arena caliente, sintiendo el rumor del agua.

Otras veces volvemos caminando hacia aquel espino blanco, un árbol que daba unas preciosas flores blancas que tú recogías amorosamente para mamá porque decías que eran buenas para su corazón y muchas cosas más.

Y volviendo más atrás, me llevas sobre tus hombros y vamos al campo a cazar grillos, o me arropas en la cama y me cantas otra vez aquella canción que decía: Dime xilguerin parleru, dime que comes, como arenines del prau. O aquella otra que siempre me emocionó que era la de carretera de aviles un carreteru cantaba al son de los esquiroles que su aparexa llevaba, marinero arria la vela que ta la nuoche tranquila y serena.

Me dijiste que los grillos habían quedado muy atrás, y esa frase aun me causa tristeza porque era como si me estuvieses diciendo que ojala se pudiese rebobinar el tiempo pero que eso ya era tarea imposible.

¿Dónde estás que no te veo?

La vida es como un disco en el que si muevo la aguja y la deposito en una pista en concreto ahí estás tú, pero más adelante ya no veo nada.

No obstante hay algo que siempre me evoca a ti, cuando pasa algo importante, cuando alguien o algo bueno aparece lo intuyo como un regalo tuyo desde el más allá donde te encuentres.

Cuando pienso en ti despierta siempre te evoco con Sol y si voy a tu casa, te siento en todas las fotos y te imagino sentado en tu sillón de mimbre

Y cuando veo un paisaje, o una música que me impresiona vuelvo a pensar en ti, y pienso que todo tú estás en toda esa creación de Dios.

Siempre nos acompañas.

De algún modo, yo sé que tú sigues aquí entre nosotros y que nunca nos has dejado.

Me gustaría que este mensaje llegase allá donde quiera que tú te encuentres por infinitas que sean las distancias.

Créelo papá.

Tal vez nunca te dije suficientes veces que te quiero, no sé si lo sabías, pero ese sentimiento permanecerá conmigo por siempre.

Gracias por haberme permitido aterrizar en tu familia y conocerte.

Porque de haberme permitido elegir otra familia y otro padre antes de nacer, yo no hubiese elegido a nadie mejor.

Acerca de endriga

Este es el blog de unos amigos/as.

Un comentario »

  1. un enorme beso, no sé kien eres la k escribe, pero es tan bonito k de nuevo me salen las lágrimas, es tan dulce, tierno y tan cierto lo que dices, k aunque mi escenario no es igual, es muy similar. Pero aún así seguimos sin aprender, xk esta infinita tristeza empaña los momentos más alegres k se puedan tener. un gran beso para ti, seas kien sea. muuuuua

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